viernes 11 de septiembre de 2009

La espada de Damocles

Siento una cruel desazón, allá donde mi voz no se puede escuchar.
Creo en los fantasmas, del tiempo, vienen hoy a por mí.
Siento un dolor extraño, el lugares que no conozco, aprenderé a vivir con ellos.
Ese agrietado rostro esta otra vez ahí, creo que no se irá jamás.
Algo escéptico ante lo inexplorado, aunque en boca de todos está.
Pero tampoco echo de menos nada, aquello que pasa no puede volver.
Este río no es el mismo, y yo tampoco lo soy.

miércoles 31 de diciembre de 2008

Inexorable reflexión

Siempre, cada año, cuando llega este día, tiendo a reflexionar lo que soy, lo que hago, lo que pienso y sobre todo hacia donde voy.
Siempre, cada año, pienso que debo cambiar, debo mejorar, debo ser mejor persona.
Siempre, cada año, me pregunto por un instante, si alguna vez voy a dejar de pensar eso, siempre, cada año.
Siempre, cada año, me doy cuenta, que 365 días son una buena vara de medir en mi vida; dónde estaba hace una año, dónde estaré dentro de un año.
Siempre, cada año, me respondo... no lo sé. Pero seguro que donde quiera que esté, con quien quiera que esté, me volveré a hacer esa pregunta... puedo mejorar? puedo ser mejor persona? puedo intentarlo?
Siempre, cada año, pienso que lo más importante es llegar a hacerse esas preguntas, que en mi vida hay algo que no funciona bien o que puede mejorar; darse cuenta de esto es el primer paso para conseguirlo, cueste lo que cueste, porque al final, cuando te haces mayor, el tiempo pasa tan deprisa que sólo queda mirar para adelante.
Siempre, cada año, llego a la formidable conclusión que el tiempo pasado no fue mejor, lo que pasa en es que un tiempo pasado sólo éramos más jóvenes.

domingo 14 de diciembre de 2008

24 horas de dolor en un hombre

Acto 2 Amanece atardece

Deseaba con todas mis fuerzas estar en ese idílico paraje, pero para conseguirlo, primero necesitaba saber dónde estaba, y eso pasaba inexorablemente por abrir los ojos.

Nunca la luz, me había molestado tanto. Recuerdo algún domingo, levantándome tarde, que al abrir los ojos la luz me turbaba los sentidos. Pero era una sensación agradable, una sensación que no se podía comprar con lo que hoy sentía.
El insidioso dolor instalado en mi cabeza parecía viajar de un lado a otro sin un rumbo fijo, la boca me hervía sin descanso y notaba una tremenda irritación desde la garganta a la boca del estómago. Ese fue mi primer análisis, del todo apriorístico y a todas luces insuficiente de mi lamentable estado.

La habitación era tremendamente fría y austera, el mobiliario tosco y viejo, no había un miserable detalle que me hiciera recordar donde estaba. Pero lo preocupante era saber como había llegado allí.

Mi reloj marcaba las cuatro y algo de la tarde, lo encontré porque estaba ceñido a mi muñeca, encontrar otros enseres, se me antojaba harto complicado en esos momentos.
Poco a poco comencé a recordar, sobre todo cuando vi la fecha en el reloj. Se trataba del primer día del año y lo más importante a parte de saber donde estaba era reconstruir mis pensamientos hacia atrás, saber que había pasado para perder la consciencia, cómo había llegado allí y si las voces que estaba escuchando eran conocidas.

El viajero entre las llamas

Maldito calor abrumador,
que no me deja pensar.

Demasiada luz alrededor,
de galope cegador.

El aire que exalo turba aún más el ambiente,
extraño edor que quizás salga de mí.

No hay luz al final de túnel,
si no hay túnel y todo es luz.

Ya pasé antes por aquí,
quizás esté volviendo sobre mis pasos.

Y no hay nadie aquí que pueda ayudarme,
ahora que soy pasto de las llamas.

Ya soy como vosotras,
ya somos.

Sólo me queda una desgarradora espera,
de resbaladizos y bellos movimientos.

Hasta que alguien nuevo ose a entrar
Pero hace tanto calor aquí...

viernes 12 de diciembre de 2008

Caverna XXI

Cuando teclees cosas en tu ordenador
y viajes a bordo de la información
las luces de la pantalla iluminarán tu habitación
y la rémora del tiempo refrendará su condición.

Caras desconocidas pasan a tu alrededor
viajeros errantes de la degradación
yacen en su hábitat esperando redención
tú serás como ellos, serás como yo.

La plantas emergen de entre la construcción
se aferran a la vida causando estupor
nuestra mente tumefacta no contempla esa opción
es más fácil vivir en el error.

Preso de la facilidad ilusoria
cada mañana te preguntas
si hoy es ayer
nada ha cambiado, siempre es igual.

jueves 11 de diciembre de 2008

El mito de la patata hervida

Cuentan que hace tiempo, un joven estaba con sus amigos pasándoselo bien y le empezó a entrar sueño. Pensó que podría quedarse más tiempo con sus amigos o que podría irse a casa a descansar. Realmente, cuando nos divertimos y nos entra sueño, nos fastidia un poco, ya que en realidad lo que de verdad queremos es aprovechar el tiempo con los nuestros.
Este chico, tenía algún que otro motivo para querer irse a casa, allí le esperaba una patata hervida que su madre le había preparado horas antes.
Comentó a sus amigos que se marchaba, a lo que ellos le dijeron que por qué, que cual era la razón. Él, relamiéndose dijo que en casa tenía una patata esperándole y que quería comérsela antes de dormir. Su amigos se echaron a reír, obviamente no comprendían lo que "el mito de la patata hervida" atesoraba en su interior.
Finalmente, nuestro amigo se marchó a casa, y como dijo, se comió muy felizmente su patata antes de acostarse.

La grandeza que encierra este mito es inabarcable, es en síntesis el ser feliz de uno mismo.
El mito de la patata hervida exalta la condición de un ser humano humilde, pragmático y austero. La incalculable potencia de un hombre que es capaz de ser feliz comiéndose un patata, la posibilidades infinitas que este hecho lleva adheridas es el todo; a saber, si un hombre puede ser feliz con un concepto tan primitivo, puede serlo con cualquier cosa. No le será difícil disfrutar ante cualquier placer.

Es posible que poca gente comprenda este mito, es más, en la sociedad en la que vivimos casi nadie le prestará atención. Ese es el problema, nuestras metas están demasiado altas y la consecución de la felicidad es cada día más complicada, más cara, más difícil... y además no tenemos tiempo de conseguirla.
Es complejo sentirse identificado con el mito, pero no por ello debemos ignorarlo. Conseguir pequeños placeres es una felicidad continua, que nunca acaba, infinita. Intentemos ser felices con lo mínimo y llegaremos a lo máximo. Piensen en ello, mediten, imagínense degustando una patata hervida, su sabor, su sensación su grandeza.

Lo más curioso de este mito es que es real, que existe un hombre al que conozco que es feliz comiendo patatas hervidas. En ocasiones, las lecciones más importantes de la vida no están escritas, no te las dicta un maestro, están tan cerca que si no prestamos atención puede que pasen desapercibidas ante nuestra galopante ceguera.

sábado 29 de noviembre de 2008

Una vuelta de tuerca al aforismo contemporáneo

Al escuchar una y otra vez la misma frase, corremos el riesgo de creer que es así, que es indubitable y por descontando verdadera. No nos paramos a pensar en lo básico, en lo primario de las cosas, en su concepto más primigenio.
De cuando en cuando, es necesario preguntarse los porqués de las cosas; Sócrates lo hacía constantemente, de ahí el "método socrático", que consiste en dejar en evidencia lo que no sabes para que puedas discurrirlo mejor. Aprender es discurrir.

Como digo, hay algunos conceptos que en nuestra sociedad se repiten constantemente, y hemos dejado de pensar en ellos, de meditar sobre sus razones, pongo algunos ejemplos:
Correr es de cobardes; pero no lo es cuando los que te persiguen son también cobardes. Por lo que debemos calcular los beneficios de una huida a tiempo, que puede ser una victoria y una victoria con dolor y sufrimiento sabe mejor, siempre que ésta no sea pírrica...

En ocasiones nos referimos a los trabajadores en régimen de autónomos y decimos que son jefes de sí mismos. Esta afirmación no es del todo correcta, pues cuando uno es autónomo, todos los que potencialmente te puede dar trabajo se convierten en tus jefes, así tienes muchos jefes y no sólo uno. En realidad cuando trabajas por cuenta ajena es cuando verdaderamente trabajas para ti, percibiendo un sueldo íntegro y acabando casi siempre a horas prudentes. No preocupándose uno si la empresa va mal o bien, y si uno se preocupa lo hace de manera ténue.

Se dice que un nómada es el que va de un sitio a otro sin casa, cuando un nómada puede ser perfectamente alguien que ama tanto a las tierras que pisa que nunca se quiere despegar de ellas. Uno puede ser nómada también en su casa, en su pueblo y así infinito.

Un vitalista puede ser un hombre que ame a la vida, no lo discuto, pero también puede ser un hombre que esté acostumbrado a amar sin ninguna pretensión más. Todos amamos a la vida y luchamos por ella desde que nacemos, también lo hacen los animales, lo más probable es que sea por instinto.

Tenemos miedo al cambio, cuando en realidad lo deseamos. Si nos echan del trabajo es malo, o al menos eso es lo que piensa la mayoría de las personas. Realmente es bueno, en primer lugar, cuando nos echan es porque no tenemos que estar ahí, que ya es un motivo de peso; en segundo lugar, seguro que más de una vez hemos deseado dejar ese trabajo y emprender otro rumbo. Como ya he dicho en alguna ocasión eso es un formidable acicate para nuestras vidas.

Cuando España vivió el desfreno inmobiliario todo el mundo hablaba de casas, compro casas, vendo casas, alquilo casas y vendo antes de tener. Pero... realmente nos preguntamos que significa una casa? Sabíamos lo que estábamos haciendo? El tiempo y las ulteriores circunstancias nos dicen que no. No nos paramos a pensar que significa casa y por eso ahora lo estamos pagando.
Lo mismo pasó con lo material. Durante un tiempo dejamos de pensar en lo material y en la necesidad, olvidamos ese binomio inseparable y nos dejamos llevar por la sinrazón. En ocasiones pienso que el precio que estamos pagando todavía no ha llegado a su vértice.

Espero amigo, que el paradigma mostrado sea el suficiente para la moraleja del texto. No olvidemos nunca los conceptos originales, sólo si los tenemos claros y nítidos podremos construir nuestra realidad, nuestra vida, con auténticos y sólidos pilares.